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El like nuestro de cada día. Promoción literaria en redes sociales.

¡No hay derecho!

Después del esfuerzo ingente que supone escribir un libro, del quebradero de cabeza que supone editarlo (corregir, maquetar, portada, revisión, etc., etc.) queda, cómo no, y suele ocurrir, “lo más importante”: darlo a conocer y venderlo. ¡Manda huevos! que siempre queda lo más importante… Tampoco es raro, pasa en otros ámbitos. Al hacer una casa, el suelo es muy importante, las paredes lo son, la fontanería, la electricidad, etc. lo son, y llegados ahí, lo último: el techo, sería también sin duda lo más importante.

Parece una trampa siniestra y exigente que siempre nos obliga a más… a dar el máximo y lo mejor de nosotros mismos. Puede ser verdad que, al final, solo llegan los mejores.

Siempre el dilema: carrera en equipo o maratón en solitario, la eterna cuestión. Es cierto que si te pones en manos de una editorial (el equipo) te quitas problemas, pero no es menos cierto que si lo haces, tus márgenes de beneficio se reducen a la tercera o cuarta parte, y que, encima, pierdes tu capacidad de decidir en favor de una editorial que, a la postre, también es “incierta”. Nunca se sabe si la editorial se moverá bien, si apostará por ti a muerte, o si te tendrán de relleno y a la expectativa y sin llevarte dónde tu pretendes.

Con alguna escritora, no autoeditada, que hemos hablado, de esas con más de 1.000.000 de ejemplares vendidos, nos reconoció que ella tuvo SUERTE.

Con equipo o sin él, lo primero es darse a conocer. Y ahora, ya, en estos tiempos digitales, no son solo la prensa o los medios audiovisuales quienes tienen que verte, ¡son las Redes sociales! Es imprescindible estar y ser alguien en las Redes sociales. Eso dicen. A Don Miguel de Cervantes, hoy día le hubiese tocado ser  “migueldecervantesyfacebook”, o quizás www.migue-elmanco.com. Es imposible negarse: hay que estar en las redes. Pero, aun así, tengo mis dudas de si es tan «vital» (al final me entenderéis). Por si fracasáis en medio de los codazos de estas sociedades virtuales, habrá cien escusas complejas y preparadas esperándote: no has definido tu marca en internet, no has trabajado bien el posicionamiento seo, no has gestionado bien tus seguidores, no les has ofrecido un “call-to-action”, o quizás has generado pocos y discutibles contenidos… En fin, mil cosas contra las que no podrás, por inciertas, ni opinar.

Con el poco tiempo que llevo en las redes (por cierto, aquí, y en la web, está uno de mis links: https://www.instagram.com/taraescortnovela/?hl=es) me parece, que estas son grandes “monstruos egocéntricos” que exigen atención una y otra vez, y a los que debemos alimentar sin parar. ¡Cuidado con eso! Puede que sean otra promesa de gloria eterna a cambio de una vida llena de límites y sacrificios… 

En fin, creo que al usar las redes hay que tener las ideas muy claras y no perderse en su magnitud y complejidad. Hay muchos cuyo narcisismo queda atrapado en lo de tener miles de seguidores, que ni fu ni fa…, y hasta están dispuestos, a veces deseando, a enseñar sus intimidades con tal de conseguir “el like nuestro de cada día” y una legión de simpatizantes que solo te acompañan por la ausencia de compromiso y por un simbiótico interés. 

No quiero alargarme más, ya sabéis: solo daremos «unas pinceladas». Os digo pues, para concluir, lo que a mí me parece útil en las redes:

  1. Darse a conocer, pero sin volvernos locos ni vendernos en exceso. Estamos y se nos puede encontrar por si, de verdad, le interesamos a alguien. No obstante, nunca debemos descartar, como dirían mis queridas Leti y Tara: «¡oye, que yo sí me vendo, claro, pero por bastantes trebolitos!»

Y ahora ya, en mayúsculas por parecerme lo mejor de las redes sociales:

  • Sirven para BUSCAR los CONTACTOS que nos interesan para dar el SIGUIENTE PASO. Se supone que tenemos un plan, un viaje trazado que lleva a un destino. No pierdas nunca eso de vista. No te distraigas con cantos de sirena, o con los likes recíprocos de ida y vuelta que aparecerán en tu travesía.

Y ahora, ya, también en supermayúsculas para que me entendáis, como os dije, al final:

  • LO IMPORTANTE, con redes o sin ellas, ES TENER UN BUEN CONTACTO, o UN BUEN ENCHUFE, esa «suerte» que encontró la del millón de ejemplares… No dudes si eres bueno/a; no preguntes a las redes, seguramente lo eres, pero sin ese contacto te costará mucho llegar. ¡Búscalo! 

Hay más secretos, pero para eso, tendrás que seguirme (jajaja), conocerme y, así, quizás te los diga…

Prostitución y coronavirus

La nueva pandemia del Covid-19, como a cualquier currante, afecta tambien a las trabajadoras sexuales. Putas y escort se han visto seriamente afetadas por los riesgos de contagio. Más aun si cabe en situaciones donde el contacto con el cliente es tan íntimo. Las medidas de prevención eficaces se hacen más necesarias y urgentes a medida que el contacto es más estrecho. Si un enfermero se protege «como una cebolla» para atender a un infectado, y aun así, este se acaba por   contagiar, ¿qué solución podemos plantear para las trabajadoras sexuales? ¿Será este virus más nefasto y definitvo que el VIH (Sida) para la prostitución y para las «chicas de compañía», las escorts?

De nuevo la moral tradicional, las leyes divinas, parecen salirse con la suya: «cuanto menos sexo, mejor», «a lo sumo, sexo doméstico y marital»… La verdad es que son precepto aburridísimos, pero no cabe duda que de lo más seguro. Qué lastima que algunas de ellas, además de prohibir comer cerdo o vacas, no se hubieran dejado atrás los murcielagos, los pangolines y las ratas… No olvidemos que las misas y actos colectivos, santificados y castos por definción, también se han prohibido por riesgo sanitario de salud pública. Trabajar en sitios comunes también es campo abierto para el virus…

En terminos económicos, para el sector «laboral» sexual, desregularizado y alegal, el confinamiento, y lo que vendrá despues, supone un absoluto desastre. La mayoría de las trabajadoras sexuales no están dadas de alta en S. Social; ni cotizan ni tienen derecho a un prestación. Aunque algunas intentan sobrevivir con las «videollamadas» de pago (su teletrabajo), la mayoría dispondrá, a lo sumo, de una renta de subsistencia. La que haya sido lista y previsora podrá defenderse, pero las otras no.

El presente es un «mal de todos». No hay duda. Lo importante es el nuevo rumbo, el futuro. A falta de una vacuna y de un tratamiento solvente para los contagiados, lo más necesario son los test rapidos de detección. Medidas como guantes, mascarillas, duchas, geles, controles de temperatura, etc., etc. valdrán según qué servicio y qué contacto, pero lo más deficnitivo parece apuntar a los test rapidos. Su precio es asequible comparado con el servicio pretendido, y no dudamos de que las habilidades de estas trabajadoras dan como para realizar una pruebecita rápida. Por supuesto, como siempre, habrá más garantías de salud para quienes acepten mayor precio o tengan mayor poder adquisitivo. De lo que no tenemos dudas es de que todos tendrán que asumir riesgos, de que todos tendrán que velar por la prevención, pero tampoco de que «el mundo, con todos sus encantos y vicios, seguirá».

Tras las pinceladas, algún enlace:

https://www.niusdiario.es/sociedad/sanidad/doble-pandemia-coronavirus-prostitucion_18_2923995050.html

Editorial o autoeditarse.

Lo hemos hecho, pero no sabemos qué es mejor. Frente a las opciones que nos da hoy la ofimática doméstica y los medios y las ventajas que ponen a nuestra disposición las grandes comercializadoras https://kdp.amazon.com/es_ES?ref_=kdpgp_p_es_psg_kw_ad19 o Círculo Rojo, tenemos a quienes no recomiendan autoeditarse. Es fácil pensar que ambos caminos son competencia. Unos ofrecen facilidades para que vueles con ellos, y otros quizás también lo hagan, pero un poco menos, porque ellos exponen más…

Lo imprescindible es buscar los mayores canales de comercialización. Las grandes multinacionales (Amazon…) los tienen, pero es muy probable que te hundas en su océano literario, siendo una gota más de aquella abrumadora inmensidad. Lo sabemos bien. Ya hicimos nuestros pinitos con un proyecto educativo que iba calificado como «sobresaliente»: nuestros «Cuentos medioambientales para niños» (os dejo el enlace: https://www.amazon.es/CUENTOS-MEDIOAMBIENTALES-NI%C3%91OS-Pilar-Casquero-ebook/dp/B07834SQ8G ). Nosotros también pensamos en su día, supongo que como alguno de los que escribís, que serían visibles y que tendrían, sobre todo por su interés educativo, algún recorrido. Pues en realidad tuvo muy poco; nos supuso bastante desilusión, pero aprendimos algo, la primera lección: con los «grandes» como Amazon, nadie te ampara, nadie te guía, nadie te ayuda, solo estás tú. Y algo más: para hacerte visible, tienes que hacer algo muy «fastidioso»: dejar de escribir y promocionarte. Esto ni es rápido, no se hace de un plumazo, ni es fácil.

Con las pequeñas editoriales al menos tienes un trato más personalizado, alguien con quién hablar. Pero tampoco hay nada seguro. Tienen sus canales de distribución-comercialización para llegar al mismo público que Amazon y cía: al lector. El esfuerzo, el trabajo de esas pequeñas editoriales vale dinero (son muchas horas y muchos sueldos…) Por tanto, solo apostarán sobre un valor seguro, consagrado, o por proyectos que les parezca que pueden valer la pena. Tú podrás ser el gran escritor, o simplemente quedarte en el coro, de telonero, de uno de sus escritores de cabecera. O les convences con tu obra y con tu apasionada fe y entrega o serás una gota más en el «vasito de agua» de su escritorio. Y no entro si quiera en quién gana más o menos o quién pierde más o menos…

En nuestro caso, convencidos de nuestras posibilidades y con alguna visión empresarial, hemos preferido ser nuestra propia «marioneta». Mejor movernos a nuestro antojo que bailar al son que nos tocan. Con mucho trabajo puede ser que al final dé algún fruto… Nos falta experiencia, sí, pero nos sobran ganas. Iremos con un poco de testosterona literaria, «bemoles», para frontar tamaña gesta. Sabemos que lo más importante depende de nosotros. ¡Pues a demostrarlo! Llegará el día en que, vencedores o vencidos, pero con más experiencia, volvamos a lo que más nos gusta: escribir e inventar mundos y personajes que nos resulten interesantes y que tengan algo que decir, que enseñar…

Hoy nadie oculta que los «costes» de publicación no son caros; ese no es el problema. El problema es «vender». Antes debes conseguir un buen producto. Hay servicios que puedes contratar, como correcciones de trama, de personajes, de estilo u ortotipográficos o servicios profesionales de maquetación, portada y márketing… Suponen bastante gestión y esfuerzo, pero mantienes el control: puedes opinar y te escucharán. Con las editoriales tradicionales, siempre con una larga cola de libros esperando su turno, estos pasos no son «rápidos» y a veces, también, hasta deficientes. Hay de todo. Si se vende tu libro, pues bien, pero si no, tendrás una larga lista de sospechosos de los que siempre vas a dudar.

Llegados a este punto, dejamos la última de nuestras «pinceladas»: para vender, cada maestrillo tiene su librillo. Todo importa, todo vale y todo puede servir. Desde un tipo que declara en la tele «yo he venido a hablar de mi libro», u otro, ilustre caballero, que deja KO (knock out) a la audiencia con sus declaraciones: https://www.youtube.com/watch?v=t0d6K9x8CuA . Nosotros, al no tener a mano una palangana, hemos optado por dar los primeros pasos con lo habitual: un BLOG y las redes sociales. Cuando pase esto del coronavirus y abran «los chinos», ya desinfectaremos bien el balde, que no descartamos, en absoluto, lo del litro y medio de agua «tibia»… que tratándose de la anal retaguardia, todos los detalles son muy importantes…

El caso es vender. Somos españoles, conquistadores… Nos las ingeniaremos. Por cierto, «echad una manita, ¿no?, majos». No lo hagáis por mí, sino por mis cuatro «churumbeles», jeje. Es broma, me apaño bien. Si vienes, que sea a pasar un rato ameno o por curiosear.

Gracias.

Aquí tenéis algunos enlaces con opiniones y buen hacer por parte de sus autores, aunque, como siempre, no nos hacemos partícipes de sus opiniones:

¿Cómo autopublicar un libro de forma independiente, explicado paso a paso?
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¿Por qué no debes autoeditar tu libro?
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https://www.autorquia.com/blog2017/2017/9/12/autopublicar-vs-publicar-con-editorial-el-combate-del-siglo

La autoedición no existe
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http://www.libropatas.com/mundo-editorial/como-la-autoedicion-ha-cambiado-el-mercado-editorial/

Putas, escorts y prostitutos o gigolós

La prostitución se define como la práctica de relaciones sexuales a cambio de dinero o similar. Con esto, nada más, se nos hace la lista interminable… Además, es el mejor desquite de una puta: ¿qué mujer no se ha casado ponderando antes los medios económicos de su pareja? Y viceversa también… Pero esta discusión es otra historia.

Las prostitutas, las «putas», han estado siempre tan solicitadas como denostadas. Han vivido juzgadas y aplastadas por el estigma social, uno que las dibujaba como golfas, sucías, enfermas o drogadictas, inmorales y viciosas. Quizás demasiada losa cuando los demandantes de sus servicios han sido hombres de «todas» las clases sociales. Por atender a cualquiera son criticadas por los hombres, y por atender a esposos o pretendientes son criticadas por ellas, sus parejas. Nadie las quería, pero muchos, a escondidas, han facilitado que su profesión, la más antigua, se haya perpetuado siglo tras siglo.

Servicios sexuales puntuales, ocasionales, a cambio de dinero. No hay amor, solo una transacción económica. Ellas dan su cuerpo y exhiben sus artes amatorias y ellos pagan, se desahogan o se liberan del yugo de su deseo sexual.

En la sociedad moderna, donde todo también se vende, a los servicios sexuales había que darles un aire nuevo, más limpio, más refinado, más selecto y cercano. Hoy día hay libertad de sobra, y la moral tradicional apenas convence ni nos limita. Ellas siguen vendiendo sus servicios, ofreciendo más nivel y más calidad: cuerpos esculpidos, locales de lujo, ambientes agradables, extras como masajes profesionales, etc, etc. Y ellos, a escondidas pero un 39% en España, siguen pagándo tales servicios al precio que sus carteras les permiten. Son las «escorts» o las «chicas de compañía» con amplias cualidades para todo: para opinar y comportarse en cualquier situación social, y para desplegar sus artes amatorias a la medida del más exigente cliente (lo que sería un «putero» si queremos repartir estigmas).

Por tanto, desde una visión simple, y siempre al margen de la explotación sexual o la trata de personas, tenemos putas y escorts. La diferencia, insisto, solo considerando a quienes ejercen libre y voluntariamente, es  a veces la duración de la relación, pero sobre todo, la calidad y la variedad de sus servicios, lo que sería su más o menos «profesionalidad«.  El dinero, que todo lo mide, no pagaría otra cosa.

El mundo avanza. Y «ellas», las mujeres consumidoras, también demandan. No solo son libres para ejercer, también lo son para demandar. Muchas tienen cartera de sobra; solo les queda superar los prejuicios y en vez de meter un billete en el slip de un estríper, negociar un rato de cama… No todas creen ya en los cuentos rosas ni en el principe azul. Si llega bien, pero entre tanto…

Los protitutos o gigolós (en Italia) o «jinetero» en Cuba,  igual que ellas, quieren ganar dinero. Dinero rápido, que no fácil. ¡Nunca es fácil!, Hombre a demanda hay, y cada vez más. Ellos ofrecen cuerpos esculpidos a base de flexiones y mil esfuerzos, ofrecen su formación y saber estar, sus habilidades sexuales, y van a tener que dar, o simular a la perfeccción como lo hacen ellas a diario, afecto, placer y deseo.

Como siempre, solo unas pinceladas. Si quieres saber más te dejamos estos enlaces:

https://psicologiaymente.com/sexologia/que-es-escort

Esta página de escorts de Mallorca también lo explica:

https://www.bestescortmallorca.com/hay-diferencias-entre-putas-prostitutas-o-escorts/

La moral al escribir de sexo

La moral en la literatura establece, como en casi todos los ámbitos, los límites donde nos podemos mover. La moral, o sea, las costumbres y normas «buenas» para el comportamiento de las personas, tienen un largo recorrido. Han cambiado a lo largo de los siglos, con cada sociedad, cientos de veces y hasta de un extremo a otro. Los gobernantes nos las han presentado siempre como las mejores reglas para todos o como el resultado inengocible de un mandato divino. Además de la moral social o de grupo, cada hombre/mujer tiene la suya propia: sus límites, lo que le parece bien y lo que no. El sexo no iba a ser menos.

No siempre que se escribe se está de acuerdo con la moral de los personajes. Es muy obvio si miramos a Jack el destripador, pero surgen más dudas al topar con figuras cuya sexualidad se aleja de la norma, de la media, y se ubican en los extremos. Putas, prostitución, gente así, sin escrúpulos.. ¿Eso está mal, no? Así lo establecen la moral tradicional y las leyes…

No es nuevo. Cuando surgió el cristianismo, como también las otras religiones, sus seguidores fueron perseguidos como criminales. Y es que mártires hay muchos, por pensar diferente y por no doblegarse. No siempre la razón, la libertad o el respeto al projimo, alumbran las normas sociales y la moral. Hay muchos «intereses» que impregnan todas nuestras referencias. Y encima, desde niños, nos dan esas normas envueltas en el amor de nuestros mayores. ¡Como para escapar de ellas!…

El escritor solo debe contar cosas, describir sus personajes, ser generoso con ellos y darles una oportunidad para hecerse entender, para mostrarse sin miedo. Si son buenos o malos, siempre será relativo. Dependerá del cristal y del patrón o la moral con se mida…

Escribir de sexo, explícito, con metáforas o sin ellas, es incómodo. Dudas de si molestarás la intimidad del lector y hasta de si bailas con tus experiencias autobiográficas. Lo cierto es que, antes, nos hemos ducumentado bien y/o hemos buscado testimonios muy reales. Así nuestro relato estará más respaldado, y vuestro juicio podrá ser más acertado.

La vida de una escort tiene muchas horas de sexo, a veces con tintes eróticos y a veces hasta pronográficos. Pero es que, es así. Para meterse en su piel hay que asumirlo. Si ellas pasan cinco, seis o más horas de cama, el lector o lectora tiene que sentirlo, cansarse como ellas, disimular como ellas, y a veces, hasta quedar satifechos…como ellos.

Ojalá las pulsiones sexuales del subconciente, que según Freud habrían dado lugar a esta novela, sirvan para que, también, se resuelvan las tuyas. Suerte.

Ya sabeis, que, por nuestra parte, solo damos unas «pinceladas».

Os dejo unos enlaces con los que podeis ampliar el tema:

https://medium.com/punto-y-coma/el-sexo-y-la-literatura-b228fc91eab5

https://elpais.com/cultura/2016/10/27/babelia/1477562715_786318.html

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Miedo y coraje

El miedo es una sensación, y no necesariamente real. No es algo objetivo sino todo lo contrario; es subjetivo, está en nuestra mente. Los peligros sí son reales. Peligros para la integridad física como golpes y traumatismos, o peligros orgánicos, por ejemplo al pillar un coronavirus y que se complique alterando nuestro cuerpo y generando malestar y dolor. A esos peligros sí parece lógico tenerles respeto y hasta algo de miedo.

La vida no es perfecta ni idílica; para nadie lo es. Lo malo es que el miedo no nos deja vivir con plenitud, ni disfrutar de esta “experiencia” vital sobrevenida y llena de incógnitas. Las personas temerosas viven agazapadas, escondidas, preocupadas, siempre en estado de alerta, pendientes de qué peligro será el siguiente del que tendrán que escapar… Las incógnitas les preocupan, les paralizan, y por ello, desazonan notablemente sus vidas.

El miedo es una sensación desagradable que nace al percibir un peligro presente, uno surgido del pasado o uno que vendrá, o no…, en el futuro.  Para algunos el miedo es una conducta aprendida, puede que de padres o tutores temerosos o a raíz de traumas infantiles o impactantes. Es posible. Somos también víctimas de los medios de comunicación, de su sensacionalismo y su catastrofismo comercial. Con todo esto, al final, huimos por doquier. !Hay que ponerse a salvo de los tantísimos peligros que nos acechan! ¡Lo primero es sobrevivir!

En estos tiempos, acelerados, inciertos, llenos de retos y novedades, es habitual que muchos de nuestros miedos sean “disfuncionales”, a algo que percibimos como un peligro real, cuando en realidad es imaginado. Este mundo, y sus interminables peligros, nos empequeñecen. Caemos en la angustia o el pánico de enfrentarnos a lo nuevo, a lo incierto, a lo que viene… Y como somos muy dados a pensar que va a ocurrir algo malo, no nos atrevemos a ser felices; nos hemos vuelto asustones y cobardes. Así vivimos más, pero, para qué, ¿solo por alargar un capítulo aburrido e insulso? ¿Es eso lo mejor?    

¡Nos hace falta una buena dosis de valor, de coraje, de osadía! ¡Esto, sí puede que sea vivir!

Hay que enfrentarse a aquello que nos “parece” peligroso, sin perder la cabeza, pero de frente. No hay que negar los peligros. No podemos dejarnos vencer por el miedo, por la inseguridad. Ni se trata de perecer en el peligro, se trata de caminar junto a él, junto a ese conocido inseparable que siempre estará ahí. Sí, con precauciones, cómo no, pero sin dejar que el miedo secuestre nuestras vidas. Cuanto menos nos afecte, mejor.

Todos cometemos errores, todos nos caemos. ¿Y qué? Los golpes son eso, lecciones de un mal cálculo, un mal paso, pero que no deberían dejarnos postrados ni inválidos, ni sin ganas de caminar. Hay muchos miedos: al compromiso, a lo desconocido, al fracaso, a la soledad y, sin duda, a la muerte. ¿Y qué? ¿Ahora nos vamos a asustar de los retos que nos plantea la vida? También tiene oportunidades y momentos deliciosos. ¿Nos vamos a asustar de que la vida es finita y se acaba? ¡Ni hablar! Voy a vivir, a llegar al final, “esté donde esté”, habiendo llenado la mochila de sensaciones, de miedos y alegrías, de fantasmas derrotados y de fantasmas compañeros. Una mochila llena de todo; ¡todo me vale! Cuando mire a mi libro vital, ese que escribimos con cada minuto de aire respirado, solo quiero decir una o dos cosas: “LO INTENTÉ, lo mejor que pude», y le puse coraje, ¿qué menos?

Espero que ahora la sientas: una llamita de osadía, de “ganas” de pelear y de tomar las riendas de tu vida. Caminaremos valientes, un poco a pecho descubierto, asumiendo que hay peligros y riesgos que son otro aliciente de la vida, pero que, frente a ellos, buscaremos un sendero interesante, y si puede ser seguro, para avanzar. Parece lo mejor. Igual lo es…

La vida es así. Riesgo, peligros, pasión, aventura, miedos, coraje y osadía, un yin y un yang… Usa la cabeza, pero no te dejes atrás nada, y menos tus ganas de vivir. Ah, y desconfía de quienes te asustan, y te asustan sin parar. Igual les interesa que no te muevas y que seas una persona dócil, porque así, ellos, aplacan sus miedos. ¡Vive!

Como decía Freddie Mercury, un valiente, un loco, un atrevido, y por qué no, un ejemplo en este caso: THE SHOW MUST GO ON

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